El pilates es un método de movimiento construido en torno a la fuerza del core, el movimiento controlado y la respiración. Joseph Pilates lo desarrolló a principios del siglo XX, primero como sistema de rehabilitación y luego como práctica de cuerpo entero. Mientras que el yoga creció desde una tradición espiritual, el pilates empezó como acondicionamiento físico, y esa diferencia todavía se nota: el foco está en el movimiento preciso y repetible más que en las posturas mantenidas o la meditación.
Puedes practicar pilates en una esterilla solo con tu peso corporal, o en aparatos con muelles como el Reformer, el Cadillac o la Wunda Chair. Ambos construyen la misma base: control profundo del core, movilidad de la columna y una respiración estable.
La mayoría de las clases vuelven a unas pocas cosas:
Una práctica en el suelo con el peso del cuerpo y accesorios pequeños como un aro, una banda o una pelota ligera. No necesita máquina, así que los estudios la ofrecen en grupos más grandes y suele ser la entrada más económica. Espera un trabajo de core constante y secuencias controladas.
Ideal para: quienes empiezan o quieren una clase que puedan repetir en casa.
Se practica en el Reformer, un carro deslizante con muelles ajustables. Los muelles añaden resistencia en ambas direcciones, así trabajas los músculos en todo su rango y puedes cargar o aligerar un movimiento según tu nivel. Las clases suelen ser más reducidas, ya que cada persona necesita una máquina.
Ideal para: quienes buscan resistencia progresiva y una guía cercana.
Sigue el repertorio y el orden originales de Joseph Pilates, enseñado prácticamente como en su estudio de Nueva York. Recorre el trabajo de colchoneta y de aparatos en una secuencia fija, con énfasis en la tradición y la precisión.
Ideal para: quienes quieren el método en su forma original.
Mantiene los principios básicos pero incorpora investigación más reciente de la fisioterapia y la biomecánica. Quienes enseñan adaptan los ejercicios y el orden a las personas de la sala, lo que lo hace apto para niveles mixtos y rehabilitación.
Ideal para: quienes quieren un enfoque moderno y adaptable, o que trabajan alrededor de una lesión.
El pilates encaja contigo si quieres:
Además combina bien con el yoga. El yoga abre rango y quietud; el pilates construye la fuerza para controlarlo.
Las clases de colchoneta solo necesitan ropa cómoda y una esterilla, así que son el punto de partida más fácil. Si te atrae el Reformer, reserva antes una clase de iniciación, porque la máquina lleva una sesión o dos hasta cogerle el punto. Cuéntale a quien imparta la clase cualquier lesión de antemano para que pueda adaptar.
Encuentra una clase de pilates cerca de ti y comprueba cómo encaja en tu práctica.