El yoga suave es un enfoque lento y de baja intensidad. Va bien para principiantes, personas en recuperación y cualquiera que quiera moverse sin esfuerzo. Las posturas se mantienen o se recorren a un ritmo tranquilo, con la atención puesta en la respiración y el bienestar más que en la profundidad o el rendimiento.
No se trata de llegar a una postura avanzada, sino de moverte de una forma que tu cuerpo pueda sostener, usando accesorios y adaptaciones siempre que los necesites.
Posturas mantenidas mucho tiempo, normalmente de tres a cinco minutos, que trabajan el tejido conectivo más que el músculo. Lento y quieto.
Ideal para: flexibilidad profunda y una práctica paciente.
Posturas totalmente sostenidas con bólster y mantas, mantenidas mientras el cuerpo no hace más que descansar. Pasivo a propósito.
Ideal para: aliviar el estrés y recuperarte.
Posturas adaptadas a estar sentado o con una silla de apoyo. Los mismos beneficios, sin trabajo en el suelo.
Ideal para: personas mayores, quienes trabajan sentadas o con movilidad reducida.
Posturas básicas mantenidas a un ritmo tranquilo y sin prisa, con atención a la respiración y la alineación. Una clase base y serena.
Ideal para: aprender lo básico con suavidad.
Movimiento guiado por la respiración con la forma de una clase de vinyasa, pero más suave y lento.
Ideal para: una práctica activa pero sin prisa.
No necesitas experiencia. Ponte ropa cómoda, trae una esterilla y usa cojines o bloques de apoyo. La mayoría de los estudios y clases online ofrecen sesiones suaves para principiantes.
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